lunes, julio 26, 2021

Buena praxis en el uso de las redes sociales

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Antonio García Pratshttp://antoniogarciaprats.eu/
Estudios de Licenciatura en CC Quimicas e Ingeniería Técnica en Informática de Gestión por la Universidad de Jaén. Social Media autodidacta. Siempre en búsqueda de nuevos retos que proporcionen algún sentido a mi existencia.

Las Redes Sociales nos han proporcionado una plataforma con un increible potencial. Todo ello siempre que sean utilizada con sensatez, A través de ellas, nuestra la huella digital que dejamos esparcida en Internet nos pueden brindar un gran número de posibilidades tanto a nivel personal como profesional. Lamentablemente esta tecnología, mal empleada, también se puede volver en nuestra contra.

De forma consciente o inconsciente, no podemos ver expuesto a un sin fin de riesgos que no hacen otra cosa sino debilitar nuestra marca personal. Es por tanto prudente no sólo conocer más y mejor el medio de comunicación en el que nos movemos a diario -la ignorancia no es una excusa-. Además, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones que nos ayuden, en lo posible, a protegernos a la par de disfrutar de todas las ventajas que el entorno social media nos ofrece.

Debemos tener claro lo que publicamos, por qué lo hacemos y cuál es el objetivo que pretendemos cubrir. Hay que tener claro que: cualquier contenido enviado a la red queda de forma casi inmediata fuera de nuestro control. A pesar de todas las precauciones que tomemos, el texto, la imágen o el vídeo que publiquemos en alguna de nuestras redes sociales quedará expuesto a que otra persona lo comparta o lo manipule en beneficio propio o en perjuicio nuestro. Ni que decir tiene que, al pulsar en el botón enviar, hay que tener muy claro que esta información que enviamos no afecte de alguna manera a nuestra imagen personal o nuestra reputación. Y las consecuencias serán para toda tu vida.

Muchas personas disfrutan exponiendo su vida diaria en las redes sociales. Y no se tiene consciencia de que no sólo podemos estar dirigiendonos a nuestros amigos y familiares, a pesar de los filtros de privacidad que tienen disponibles las redes sociales, nuestros mensajes llegarán con toda seguridad a una audiencia mucho más amplia. Y nunca podremos estar seguros de que esta información, por ingenua que parezca, pueda llegar a manos equivocadas. Cuando publicas en las redes sociales siempre hay que ser consciente de la potencial audiencia a la que puede llegar nuestro mensaje.

Cuando te abres un perfil en una red social, hay que mantener unos niveles altos de prudencia en tanto que te familiarizas con el entorno, con su funcionamiento, con las medidas de privacidad que ofrece y  si estas son verdaderamente o no efectivas. Explora, infórmate, estudia, crea una configuración que proteja el contenido que estás compartiendo para que, en la medida de lo posible llegue a la audiencia en la que confias.

No te dejes seducir tampoco por la magia de los números. No incrementes a tus seguidores sin control. Asegurate de que tus seguidores son verdaderamente de confianza, que están interesados por tus contenidos, que comparten tus propios intereses, … .

Cuando, a pesar de todas las precauciones, o mejor decir: de un comportamiento irresponsable que ha ignorado de forma directa o inconscientemente todas las normas mínimas de seguridad, se cae en una situación de abuso, es corriente que el individuo no sepa reaccionar adecuadamente: falta de información, miedo, vergüenza o un sentimiento de culpa son las causas más corrientes. Sin embargo, es necesario defenderse de éstas agresiones. La mayoría de las redes sociales ofrecen mecanismos de bloqueo más o menos severos y, según las circunstancias lo requieran deberán emplearse unos u otros métodos.

Si traspasada la primera línea de defensa, la agreción hacia ti se repite o intensifica, no queda otra que poner el caso en manos de las fuerzas y cuerpos de seguridad. En España, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional cuenta con departamentos específicos que luchan contra los crímenes y comportamientos abusivos que se producen a través de Internet.

Para terminar, existe un metodo de seguridad esencial al que muy pocos prestan la necesaria atención: los regulares cambios de contraseña en tus perfiles de redes sociales. De nuevo, la falta de información o la pereza hace que no protejamos nuestros perfiles con una contraseña robusta que garantice no sólo accesos de terceros en nuestras cuentas y el robo de información o la suplantación de personalidad. Pocas o ninguna vez se toman éstas precauciones.

Elegir una contraseña no es una actividad trivial. Esta debe ser siempre robusta, con una longitud que supere los 10 caracteres formada por una combinación de números y caracteres que ¡atención! no estén relacionadas de ninguna forma con cuestiones particulares de nuestra vida cotidiana: nombre o apellidos, dirección, dni, matricula de nuestro coche,  fechas de cumpleaños, …. y un largo etcétera de causísticas.

Además es conveniente no repetir la misma contraseña en todos nuestros perfiles. Una vez rota, abrimos la puerta a un ataque masivo que nos puede traer un enorme número de complicaciones. Inclusive abriendo la puerta a datos sensibles en nuestra vida.

También las contraseña deben cambiarse regularmente y no siguiendo patrones concretos: una vez a l mes, una vez al trimestre, … Este proceso debe ser más aleatorio e imprevisible lo que dificultará en buena medida cualquier ataque a nuestros perfiles personales en redes sociales.

 

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